Cuando decidí
matricularme en el Grado de Información y Documentación, lo tenía todo “perfectamente” calculado, había
hecho un estudio para ver de cuanto tiempo disponía después del trabajo para
dedicarle a las asignaturas en las que tenia pensado matricularme (en total 3),
salida del trabajo a las 17:30 de lunes a jueves, 1 hora de caminata para
llegar a casa (un poco de ejercicio siempre va bien si te pasas 8:30 horas sentada), 2 horas de
estudio, los viernes más que salgo de trabajar a las 14 y los fines de semana 3
horas cada día, que hay que dejar algún tiempo para la vida social. Cuando hice
la propuesta de matrícula a la tutora le pareció perfecto, yo encantada de la
vida, pensado que lo tenía todo controlado y previsto, ¡qué ilusa!
El primer PAC se
desarrolló según mis planes ( más o menos), tuve que aumentar un poco las horas
de estudio del fin de semana, pero estada dentro de lo previsto, leer todos los
mensajes del debate me llevaba mucho tiempo pero lo podía hacer después de
dedicarle las horas correspondientes a las
otras asignaturas, mientras cenaba por ejemplo. Lo peor la formación de los
grupos y los primeros acuerdos, ahí la cosa empezó a desbordarse.
¡Ay! Pero llegó el
segundo PAC, con Wiki y blog incluido,
el grupo se reduce a dos, ahí se acabaron los fines de semana, festivos y
puentes, vida social=0, en el trabajo te piden más horas para acabar cosas
urgentes, planificación al cubo de la basura, se retrasan las PACs de las otras
asignaturas, perpetuo estado no llegar a tiempo. Finalmente se entrega el PAC,
un respiro, pero si te pensabas que con el PAC 3 la cosa mejoraba, ya te puedes
ir olvidando, seguimos con la lengua fuera, y sin respiración.
¿Quién dice que la vida
se puede planificar?, en mi caso creo que estoy predispuesta genéticamente para el caos, que el orden es un estado que me
es totalmente ajeno, pero también pienso que una vida y un trabajo totalmente planificado se vuelven
rutina y monotonía, sin alicientes, sin esa chispa que hace que el corazón lata
más rápido, que cuando, al fin, entregas el PAC parece que te hubieran sacado una carga que llevabas arrastrando desde no sabes cuando. Supongo que las mentes ordenadas no estarán de acuerdo con la idea,
pero yo digo ¡Viva la diversidad! Con ello no quiero incitar al desorden y a la
desplanificación, esto solo está reservado para los que tenemos esta “tara” de
nacimiento y con la que tenemos que luchar día tras día.